wp_20150616_19_59_56_pro (2)Sí, estamos hablando del Trivial, ese juego en el que hay quesitos de colores y preguntas de deporte, geografía, historia, literatura, ciencias, cine y teatro… Hay quien lo ama y quien lo odia, pero aunque se odie, es difícil no haber pasado al menos una tarde peleándose y riéndose, sobre todo si se juega por equipos.  Si no es juego individual,  hay una regla de oro y es que el devorador de novelas históricas no vale nada sin quien “se sabe” dónde se jugaba el mundial cuando Maradona metió un gol con la mano, y nuestra amiga científica no nos sirve si no hay nadie que viese Cine de Barrio en abundancia, porque menudas son las preguntas de espectáculos. Son las evidentes complementariedades del trabajo en equipo, que suman a quien no sabe mucho de nada, quizás ni un poquito de todo, pero aporta pistas y armonía, y lidia con los exabruptos que brotan sin querer en el pulso competitivo del juego. El Trivial, que dice mucho incluso antes de empezar, porque hay quien quiere jugar solo, quien sólo quiere jugar con los que saben mucho, y quien sólo se pone con quienes no son muy peleones.

Pero… ¿es esto transferible? ¿Es así en Islandia?  En verdad, si jugamos al Trivial de otro país, descubriremos que hay un lenguaje común escrito en nuestros libros escolares, que no se habla en todas partes. Jugar al Trivial de otro país nos abre un mundo de nuevas noticias, autores y deportes, donde todo nuestro saber parece no importarle a nadie. Pese a situarnos en un paradigma aparentemente conocido, occidental, racional, pese a encontrarnos en una versión simple de la cultura que es sinónimo de datos,  podría ser compartida y no lo es. Jugar al Trivial en otro lugar constituye para la mejor Trivialera o Trivialero una cura de humildad, un revolcón en el trono del conocimiento. También, si jugamos fuera de las fronteras estatales, quizás no entenderíamos porqué nadie se ríe cuando alguien responde una burrada, dando comienzo la extrañeza a humedecer el aire, esa rara lluvia fina…

Por supuesto, hay países donde no hay Trivial. ¿A qué juegan en sus sobremesas? ¿Juegan en sus sobremesas? ¿Hay sobremesas? La ausencia de sobremesas podría suponer pasar de la lluvia fina a un viento desagradable, frío, un venturrón maleducado, aunque interior y callado.   

Pero volvamos al Trivial. Quién no se ha preguntado quién hace las preguntas del Trivial, además de por qué son tan así. Quién hace las preguntas no es baladí, resulta que somos ignorantes con respecto a lo que esa persona con tan curioso puesto de trabajo sabe o le da por preguntar, no somos ignorantes necesariamente en sí. Ahora bien, si los demás responden correctamente, resulta que podemos ubicarnos en que efectivamente,  somos ignorantes en términos de conocimientos  generales con respecto a nuestro contexto. Podemos encajarlo mejor o peor, pero tampoco importa mucho, ciertamente. Si hay una convención clara, es que lo que el Trivial pregunta no es muy importante, puedes vivir y vivir muy bien sin saberlo, incluso en Alemania, incluso donde no hay Trivial.  

Las preguntas importantes son otras, y no vamos a caer en el tonto juego de palabras de decir que no son triviales. Las preguntas importantes son las que dan respuesta a los profundos dilemas humanos. La cultura es aquello que da respuesta a esas preguntas sobre los profundos dilemas humanos. La cultura nos permite ir respondiendo a cómo relacionarnos con otros humanos, con el entorno, con el tiempo, en nuestro día a día, sin darnos cuenta.  Es algo increíble, intangible,  que nos constituye  y que tenemos muy dentro y a flor de piel a la vez. Pero… ¿sabríamos responder correctamente en otras culturas? O una pregunta aún más básica; ¿respondemos adecuadamente según la nuestra? ¿podemos ser ignorantes extrañad@s en nuestra propia cultura? 

Tenemos un espacio reservado para este nuevo juego de preguntas, en la sobremesa del 14 de septiembre, de 15.30 a 17.00. Para resumir tanta interrogación, lo llamamos Taller 3 “Mis competencias interculturales y nuevos retos en la gestión responsable de personas” y será un juego en equipo, como no puede ser de otra manera en el RSEncuentro.

Paula Otero Hermida es profesora de Gestión de la Diversidad en el Máster de RSC de la U. Politécnica de Valencia, entre otras cosas

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