Paloma Lemonche 2014-15Hace algo más de un año me pidieron ayuda para localizar ejemplos de empresas españolas que hubieran incorporado la dimensión de la diversidad a su gestión de proveedores, porque una multinacional americana estaba creando un grupo de trabajo en España sobre este asunto. Querían averiguar cuáles eran las prácticas de las empresas españolas en cuanto a la selección de proveedores pyme o bajo otros criterios económicos, sociales y ambientales, más allá de los puramente comerciales. Querían saber qué hacían las empresas españolas al respecto, cómo gestionaban a sus proveedores pequeños, diversos o minoritarios; si los identificaban a través del desarrollo de especificaciones especiales de productos y servicios, o si se les daba algún tipo de preferencia en la evaluación de potenciales proveedores.

Me sonreí con la petición porque después de trabajar 10 años en una multinacional británica entendí enseguida la pregunta. Mi primera respuesta fue que, al margen de que era muy difícil destacar buenas prácticas en España sobre el particular, muy pocas empresas españolas entenderían siquiera qué es lo que les estaban preguntando. Quizá sea un poco cruel, pero reconozcamos que es la verdad.

La aplicación de criterios de diversidad en las Compras proviene de EEUU y está igualmente implantado en el mercado británico. En general, la gestión de la diversidad en las empresas está mucho más avanzada en los países anglosajones que en los mediterráneos. Por aquí aún estamos asimilando el concepto y sus beneficios, y nos queda aún un largo camino por recorrer para encontrar la manera en que la diversidad aporte un verdadero valor añadido a nuestras empresas y a la sociedad a través de las compras y la gestión de proveedores. Hablando de diversidad, en España hemos avanzado notablemente en el desarrollo de planes de igualdad y en la integración de la discapacidad en la gestión de personas, pero aún estamos lejos de alcanzar el nivel de desarrollo en los modelos de gestión empresarial basados en la integración de minorías que ya se han alcanzado en EEUU o Reino Unido, por ejemplo.

Y, sin embargo, en España ya se están haciendo cosas… aunque no sepamos que existe un concepto de gestión empresarial que en inglés se llama “supplier diversity”. Aquí ni siquiera le ponemos nombre.

Algunas empresas españolas ya están aplicando criterios de diversidad en la cadena de suministro cuando potencian la compra local, cuando dan oportunidades especiales a las pymes y micropymes para ser sus proveedoras, cuando contratan productos y servicios a centros especiales de empleo o empresas de inserción, o, en general, cuando promueven el desarrollo de proveedores gestionados por minorías en riesgo de exclusión del mercado.

Cuando las empresas españolas quieren tener como clientes a corporaciones anglosajonas, se enfrentan con frecuencia a tener que responder de la gestión de su responsabilidad social. Y, entre otros aspectos, es muy probable que se les pregunte acerca de cómo gestionan la diversidad en su cadena de suministro, porque eso es importante en el contexto internacional y porque, si el acuerdo comercial llega a buen fin, esa diversidad aportará también valor a la gestión de la RSE de la empresa cliente.

Gestionar la diversidad no es sólo un proceso interno a la empresa, no es sólo responsabilidad del departamento de Recursos Humanos. Es también, y mucho, algo que se proyecta en la relación externa de la empresa con sus proveedores y clientes; dicho de otro modo, es algo de lo que también se tienen que ocupar, por ejemplo, los departamentos operativos como Compras y Ventas.

En el RSEncuentro 2015 hablaremos de diversidad en todas sus facetas. Y también hablaremos de “supplier diversity”. Lo llamaremos “diversidad en la cadena de valor”, pero si un cliente lo pregunta en inglés, es conveniente saber que es esto a lo que se refiere.

Paloma Lemonche (Consultora de RSE, Socia Directora de Acción49)

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